lunes, junio 04, 2007

De infirmĭtas

Primero, la fiebre de Shostakovich y 3/4 partes de la legendaria "T". Después, la fiebre de más de 50 horas continuas sin ceder, con los temblores del cuerpo. Después, la fiebre de las placas blancas. Después, la fiebre de la faringoamigdalitis febrosa aguda. Después, la fiebre del mercurius cyanathus. Después, la fiebre de la belladonna atropa. Después, la fiebre de la claritromicina. Después, la fiebre de la improcedencia del naproxeno sódico + paracetamol. Después, la fiebre de la épiméleia cura sui. Después, la fiebre de la épiméleia heautou. Después, la fiebre de la sautseia y la stultitia. Y después, si fuera la voluntad de mi inquisidor, la fiebre de la épistrofè...

Pero lo único que ahora realmente me interesa saber es si aún juega ella que se llama la fiebre juega.

6 Comments:

Blogger rodrigo said...

pos la que juega es la única fiebre que no conozco

9:56 a. m.  
Blogger Jorge Villarruel said...

La conozco. Y juega. Aún.

10:34 p. m.  
Blogger Nadia said...

Surge la fiebre si un organismo está infectado. La temperatura, la presión, los latidos aumentan con el propósito de curarlo. Sin embargo, si la fiebre persiste más de lo debido, desencadena la destrucción de tejidos importantes (acaso, ¿el tejido de abandonos?),se presentan escalofríos y alucinaciones.

También se le llama fiebre a todas las variedades de "calentura" que conocemos.

Un abrazo febril, Jorge

12:30 p. m.  
Blogger Jorge Solís Arenazas said...

Nadia:

No faltará quien diga que, de acuerdo con Diógenes de Apolonia, la fiebre debe ser comparada con el vuelo de una mosca y por ello el cuerpo enfebrecido necesita que una araña (nuevamente las arañas, ¿te das cuenta?) hile en torno a él.

Esto quiere decir, básicamente, que al estar entre la destrucción de tejidos y los pliegues de la sábana —lejos de los otros tipos de fiebres a los que refieres— supe que podría sacar mis 40 grados a la noche de Mérida, en calandria, para buscar nuevos tejidos... Cualquier información al respecto, será por mí agradecida.

Un abrazo (aún febril)

5:32 p. m.  
Blogger Nadia said...

El hilo sisal y las pencas aún existen y las sogas y los estropajos y los morrales de urticaria. Pero el henequén no sólo es cruel -incide en la dermis tan filoso como el sol y el aire de cuarenta grados, siempre tenemos fiebre- sólo es que no habían pensado en la miel, en esta miel olvidada, no en la otra, la del Xtabentún.

Pero ahora no piensan ni en ella: cervezas.

¿Aún hay medicina en la caja?

10:02 p. m.  
Blogger DORA MORO said...

estás invitado a jugar 'el juego', chécalo en mi blog

12:41 a. m.  

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